La enseñanza de la Lengua y la Literatura demanda una metodología que dote de dinamismo al proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, existen diversos métodos que van a permitir conseguir que esta ciencia sea bien acogida por la comunidad educativa y que tanto docentes como discentes disfruten de un proceso que puede resultar ser toda una gran aventura. Nos referimos a la metodología historicista y a la metodología inversa.
Respecto a la metodología historicista, podemos decir que tiene como puntos fuertes que nos permite identificar la evolución de una lengua con sus cambios lingüísticos significativos a lo largo del tiempo. Un idioma es un elemento vivo que se va modificando en función de diversos cambios sociales y culturales que se han ido produciendo, por ello, utilizar esta metodología nos va a permitir saber de dónde procede una determinada lengua.
En cuanto a la Literatura y teniendo en cuenta cada contexto que se estudia, este método nos permite comprender mejor el significado de una obra relacionándola con los acontecimientos, valores e ideologías de la época a la que pertenece. Además, se puede observar la evolución de los estilos literarios a lo largo del tiempo.